
En una cumbre histórica celebrada en Río de Janeiro, los cancilleres del bloque BRICS —incluyendo a nuevos miembros como Arabia Saudita, Irán y Egipto— cerraron filas para reclamar un sistema de gobernanza global más equitativo y representativo. El mensaje fue claro: ya no aceptarán un mundo dominado por potencias tradicionales y medidas unilaterales.





