
México ha adoptado una postura de cautela tras el reciente anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la imposición de un nuevo arancel global del 10 % a las importaciones, luego de que la Corte Suprema estadounidense declarara inconstitucionales la mayoría de los gravámenes impuestos previamente sin aprobación del Congreso. El país latinoamericano está «estudiando con sangre fría» los posibles efectos de estas medidas, según declaraciones oficiales.





