
El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, ha dado un golpe sobre la mesa al ordenar auditorías profundas a tres proyectos cuestionados de administraciones anteriores: el Teleférico, el Museo Internacional del Barroco y el caso del desaparecido Banco Accendo. La medida busca esclarecer el uso de recursos públicos y garantizar que no haya impunidad en lo que calificó como “monumentos a la corrupción”.
Armenta fue enfático al señalar que el Teleférico, lejos de ser un atractivo turístico rentable, representa un gasto millonario que compromete el presupuesto estatal. Reveló que su mantenimiento requiere una inversión inmediata de más de un millón de euros, y que desmontarlo podría costar más de 3.5 millones de euros.
En cuanto al Museo Barroco, denunció que el inmueble ni siquiera pertenece al gobierno estatal, sino que fue adquirido mediante un modelo financiero de Proyectos de Prestación de Servicios (PPS) que implica una deuda de casi 9 mil millones de pesos a pagar en 15 años. Según el gobernador, esa cantidad podría destinarse a construir más de 500 escuelas o garantizar acceso a la educación para miles de niñas y niños poblanos.
Además, exigió esclarecer los vínculos con el Banco Accendo, una entidad implicada en posibles irregularidades financieras que afectaron las arcas públicas.
Armenta enfatizó que, a diferencia de las obras heredadas, su administración impulsará el proyecto del Cablebús poblano sin corrupción ni moches. Con el respaldo del gobierno federal, la nueva infraestructura de movilidad promete beneficiar directamente a las comunidades más necesitadas, acortando tiempos de traslado y ofreciendo justicia social.
Este movimiento del mandatario busca dejar claro que en Puebla ya no hay espacio para el desfalco ni para la simulación.
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