
A pesar de que desde 2019 la ley mexicana establece que nadie menor de 18 años puede casarse, datos del Censo de Población y Vivienda 2020 muestran que 237 175 niñas y adolescentes de entre 12 y 17 años estaban casadas o viviendo en unión temprana en ese año, lo que evidencia que esta práctica aún persiste en el país.
El matrimonio infantil, que se presenta con mucha más frecuencia entre mujeres jóvenes que entre hombres de la misma edad, continúa ocurriendo incluso en estados donde se han hecho reformas legales para prohibirlo sin excepciones. Factores como pobreza, normas culturales, falta de educación y desigualdad de género pueden influir en que estas uniones ocurran pese a estar prohibidas.
Organizaciones civiles y defensores de los derechos de la infancia han señalado que estas uniones —especialmente cuando involucran a menores de edad— pueden estar vinculadas a riesgos graves, como interrupción de la educación, mayor probabilidad de embarazos adolescentes y exposición a otras formas de violencia o explotación. Esto hace que grupos especializados insistan en que la sola prohibición legal no es suficiente sin mecanismos efectivos de prevención, protección y atención.
📌 Puntos clave sobre el fenómeno:
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México ha prohibido el matrimonio infantil en la ley federal desde 2019, pero miles de niñas y adolescentes aún aparecen en registros censales como casadas o unidas.
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Las niñas son afectadas en mucho mayor proporción que los niños, reflejando desigualdades de género en estas prácticas.
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La continuidad de estas uniones plantea desafíos para garantizar los derechos y el desarrollo integral de niñas y adolescentes en el país.

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