
El Gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), ha emitido un enérgico llamado a la comunidad internacional y a las partes en conflicto en Medio Oriente para detener de inmediato el uso de la fuerza y priorizar la vía diplomática. Ante el recrudecimiento de las hostilidades y el riesgo inminente de una guerra regional a gran escala, la administración mexicana manifestó su profunda preocupación por las consecuencias humanitarias que este enfrentamiento está provocando, afectando principalmente a poblaciones civiles que se encuentran atrapadas en el fuego cruzado.
La cancillería mexicana enfatizó que el respeto al Derecho Internacional y a las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es la única ruta posible para alcanzar una estabilidad duradera. En su comunicado, México instó a los actores involucrados a mostrar moderación y a evitar cualquier acción de represalia que pueda escalar aún más la violencia. La postura de México se alinea con sus principios históricos de política exterior: la solución pacífica de las controversias y la no intervención, reafirmando que el diálogo es la herramienta más poderosa para resolver diferencias políticas y territoriales, por complejas que estas sean.
Finalmente, el gobierno mexicano hizo un exhorto especial al Consejo de Seguridad de la ONU para que asuma su responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales. México advirtió que la inacción o el endurecimiento de las posturas militares solo conducen a una catástrofe humanitaria sin precedentes en la región. Con este pronunciamiento, el país busca sumarse a las voces globales que exigen un cese al fuego inmediato y la apertura de corredores de ayuda humanitaria, reiterando su disposición para colaborar en cualquier esfuerzo de mediación que permita restaurar el orden y la convivencia pacífica entre las naciones del Medio Oriente.
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