
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha puesto en marcha una ambiciosa estrategia de alcance nacional para enfrentar la crisis de obesidad y sobrepeso que afecta a gran parte de la población mexicana. Esta iniciativa busca dar un giro al modelo de atención, pasando de uno meramente curativo a uno profundamente preventivo. El objetivo central es reducir la incidencia de enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes y la hipertensión, que representan la mayor carga financiera y operativa para el sistema de salud pública en el país.
La estrategia contempla la integración de equipos multidisciplinarios en las Unidades de Medicina Familiar, donde nutricionistas, psicólogos y activadores físicos trabajan en conjunto con los médicos de cabecera. Se busca que el paciente no solo reciba medicación, sino que adopte cambios estructurales en su estilo de vida a través de programas de educación alimentaria y el fomento de la actividad física regular, adaptados a la realidad económica y social de los derechohabientes.
Puntos clave de la estrategia nacional:
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Enfoque en la Infancia: Se han intensificado las campañas en escuelas y guarderías del IMSS para promover hábitos saludables desde temprana edad y frenar el avance de la obesidad infantil.
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Uso de Tecnología: Implementación de herramientas digitales y aplicaciones móviles que permiten a los pacientes monitorear su progreso nutricional y recibir asesoría personalizada a distancia.
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Capacitación Masiva: El instituto ha reforzado la formación de su personal de primer nivel para identificar factores de riesgo de manera temprana y realizar intervenciones más efectivas antes de que se desarrollen complicaciones graves.
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Sostenibilidad del Sistema: El IMSS advierte que, de no frenar la curva de obesidad, los costos derivados de tratar enfermedades asociadas podrían comprometer la viabilidad financiera del instituto en las próximas décadas.

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