
Diversos organismos nacionales e internacionales han emitido un diagnóstico contundente: en México, la pobreza tiene rostro de mujer. A través de recientes informes de evaluación social este 2026, se destaca que la desigualdad económica afecta de manera desproporcionada a las mujeres, debido a factores como la brecha salarial, la falta de acceso a la propiedad de la tierra y, principalmente, la carga no remunerada de las tareas de cuidado. El fenómeno de la "feminización de la pobreza" revela que, a pesar de los avances en programas sociales, las mujeres rurales e indígenas siguen siendo el sector con menores posibilidades de movilidad social y acceso a servicios financieros.





