
Un reciente análisis global sobre violencia y seguridad sitúa a cinco ciudades de México entre las diez más peligrosas del planeta, tomando en cuenta tasas elevadas de homicidios por cada 100 000 habitantes y otros indicadores de violencia. Esta realidad pone de relieve los desafíos críticos que enfrenta el país en materia de seguridad pública, así como las condiciones extremas de riesgo que viven millones de personas en zonas urbanas específicas.





