
En su participación en el G20, México reforzó su compromiso con una arquitectura financiera más justa y promovió una estrategia para reorientar recursos hacia el bienestar social en lugar del gasto militar. También planteó un fondo global para la reforestación y la paz, con el fin de combatir la pobreza y la desigualdad.
Estas propuestas reflejan la visión mexicana de que la generación de empleo y la acción ecológica pueden ir de la mano con la construcción de una paz duradera entre los países más poderosos del mundo.


